Recuerdos de viaje a Europa (año 2016)

Siguiendo con los recuerdos de Europa, se cumplen tres años del viaje a Europa del 2016.

Sí bien conozco lugares maravillosos de este lado del charco, se me viene un pensamiento recurrente: “cómo dejé pasar durante tanto tiempo a Europa”.

Ahora quiero volver todos los años, tanto por recorrer. Cada vez surgen nuevos destinos del Viejo Continente.

Al momento de este último viaje no tenía el blog, aunque lo abrí meses después por eso encontrarán mucho material de Europa 2016.

Los destinos elegidos


Al viaje del 2014, lo dedicamos a algunas de las grandes capitales europeas; o al menos las más visitadas.

Esta vez, todo empezó en Barcelona.

De nuevo, el primer y último destino se decidió por el vuelo directo y de nuevo, arrancamos por España.

En ambos viajes al primer destino lo dividimos en dos partes. De uno a tres días al principio, de uno o dos días antes de tomar el vuelo de regreso a casa.

Sabíamos que Venecia sería un “must” dentro del itinerario italiano; la ciudad de los canales tenía prioridad.

Lo mismo pasaba con la soñada Salzburgo, Austria.

Habiendo definido dos lugares imperdibles, más la ruta del vuelo de llegada y partida, había que completar nuestra travesía europea.

Barcelona – Venecia – Verona – Milán – Múnich – Salzburgo – Viena – Barcelona, sería el itinerario de vuelos y trenes que tomaríamos.

Agregamos visita a Sirmione, en el día desde Verona, que terminó siendo uno de los destinos que más nos gustó. De hecho, algún día me gustaría hospedarme allí.

Arrancamos el viaje


Un 8 de abril de 2016, por la noche partimos rumbo a Europa, junto a mi marido.

Nuevamente volamos por Aerolíneas Argentinas, en su vuelo directo a Barcelona.

Sí me permiten un comentario: una pena que ya no operen esta ruta (https://viajarsiempre.com/cancelacion-vuelos-aerolineas-argentinas-a-barcelona/).

Aunque ahora la empresa cuenta con dos vuelos a Madrid, se extraña la posibilidad de llegar a la ciudad catalana.

Tenía una de las aproximaciones al aeropuerto más escénicas.

El cruce desde África a Europa, el mar, las playas de Barcelona, toda la ciudad y algunas pequeñas montañas a lo lejos….

Hoy la ruta Ezeiza – Barcelona la opera Level (aunque, en algunos aspectos, el servicio será diferente por tratarse de una low cost).

Barcelona, en dos partes


Como somos anti escalas aéreas volvemos siempre a la ciudad que llegamos, para pasar una o dos noches antes del vuelo largo a casa.

Lo mismo hacemos sí estamos recorriendo EEUU (desde una ciudad que no tiene vuelo directo).

Así evitamos vuelos que suman unas 20 horas más la escala, por más breve que sea. También evitar ese estrés que genera la conexión inmediata.

Y de paso, hacemos un último recorrido. En Barcelona estuvimos tres noches a la ida, tres noches al regreso.

Sus imperdibles: el Barrio Gótico, caminar por la Rambla, la Barceloneta y sus playas, la avenida Passeig de Gràcia.

A lo largo de esta avenida, así como en muchos lugares de la ciudad, nos toparemos con las obras del  arquitecto catalán Antoni Gaudí, como los edificios emblemáticos: Casa Batlló y La Pedrera.

Al Park Güell, otro lugar donde Gaudí está muy presente, le dedicamos casi todo un día.

Sí bien es un parque público, para visitar el  Eje Monumental del parque hay que abonar entrada, además de entrar con un horario fijo.  Pueden programar bien su visita a través de: https://parkguell.barcelona/es

En la segunda parte de la visita, uno de los días se lo dedicamos al shopping en las afueras de la ciudad. La Roca Village es un shopping outlet con todo tipo de marcas, incluida las de lujo.

El mismo se encuentra a solo 40 minutos del centro de Barcelona, ubicada en una zona tranquila de la comarca del Vallès Oriental, cerca de las playas del Maresme y la Costa Brava.

Con varias opciones de transporte para llegar; nosotros fuimos en tren. Un viaje placentero y muy rápido.

En la página web encontrarán info de las tiendas, horarios, gastronomía y por supuesto cómo llegar: https://www.larocavillage.com/es/home/

Team Italia


Desde Barcelona volamos hacia Venecia. Por primera vez en una low cost, el vuelo de Ryanair fue correcto.

Al tratarse de una low cost en lugar de aterrizar en el aeropuerto de Venecia (más cercano a la ciudad de los canales) el avión opera en el Aeropuerto de Treviso, a unos 35 kilómetros.

Con varias alternativas de transporte público o taxis es fácil llegar hacia Venecia. De hecho, Rynanir tiene convenio con la compañía de buses. Fácil y económico.

http://www.atvo.it/es-treviso-airport.html

Durante tres inolvidables días recorrimos Venecia, cada canal, cada callejuela y nos enamoró.

También con sus vaporettos (los “buses” acuáticos) fuimos hacia la isla de Murano. La idea era llegar hasta Burano, un poco más alejada, pero estuvimos tanto tiempo recorriendo Murano que se nos hacía tarde para regresar a Venecia.

De todos modos Murano, la isla del vidrio, colmó todas nuestras expectativas.

Desde Venecia, tomamos el tren de alta velocidad de Tren Italia para ir hacia Verona.

La ciudad conocida por la trágica historia de Romeo y Julieta tiene mucho más para ofrecer. Fue una verdadera sorpresa.

Y estando en Verona nos recomendaron ir a Sirmione, aunque sea a pasar el día.

Otra belleza italiana, ideal para hospedarse allí. Claramente, un nuevo pendiente para mi listado que sigue creciendo.

Finalmente, el recorrido por Italia culminó con Milán, donde hicimos una rápida pasada por una de las capitales de la moda, pero también una ciudad industrial por excelencia. Lógicamente con mucha historia y el Parque Sempione, que merece un buen recorrido.

Múnich, una primera aproximación a Alemania


En mi propósito que Salzburgo tenía que entrar en el recorrido, nos dimos cuenta que tanto por avión o tren se complicaba unir Milán con Salzburgo.

La solución: vuelo desde Milán a Múnich.

Siendo que esta ciudad alemana y la austriaca Salzburgo están muy cercanas a sus respectivas fronteras, sería muy fácil unirlas por tren de alta velocidad.

Así fue que decidimos quedarnos en Múnich por tres días. Y resultó una hermosa ciudad con mucha historia, mucho por recorrer. De hecho, no llegamos al Campo de Concentración Dachau, que se encuentra cerca.

Sin embargo, pudimos disfrutar de su Englischer Garten (Jardín Inglés), su casco histórico, el Museo de BMW así como el Deutsches Museum, entre otros lugares.

Salzburgo, un sueño cumplido

Fanática confesa de La Novicia Rebelde sabía que algún día tendría que visitar esta localidad austriaca. Siempre soñé con recorrer las locaciones de la película.

No solo logré visitar sus puntos turísticos sino también alojarme en la “mansión Von Trapp”. 

En realidad, se trata del Schloss Leopoldskron, devenido en hotel y centro de convenciones.

Dormir en este hotel por una noche fue un sueño del que, aún a veces, me cuesta despertar (https://viajarsiempre.com/salzburgo-la-novicia-rebelde-2/).

Como no había disponibilidad para los tres días dedicados a Salzburgo, tuvimos que mudarnos a otro hotel en el centro de Salzburgo.

Hangar – 7, edificio multifuncional situado en el aeropuerto de Salzburgo, es un hangar destinado al entretenimiento, la cultura, así como al automovilismo y a la aeronáutica; ideal para los hombres.

Y por supuesto, todo lo referente a Mozart, ciudad donde nació el extraordinario músico austríaco, que dejó un gran legado para Salzburgo así como para Austria.

Viena, la capital de la cultura

Viena fue la ciudad que quedó para el final del recorrido, previo a regresar a Barcelona por los últimos días en Europa.

En Viena se respira cultura y cierto glamour de una clase burguesa, del Imperio Austro – Húngaro dejando una fuerte impronta a la capital austríaca.

Con su larga historia, por tratarse de una de las más antiguas capitales de Europa, cuenta con un importante patrimonio artístico.

Grandes palacios como Belvedere y Schönbrunn, museos, galería de arte y parques son parte del itinerario a completar en la ciudad.

Por supuesto, ver al Río Danubio que atraviesa a la ciudad.

Una reflexión final

Contando el viaje a Polonia e Israel dentro de un programa educativo, en el año 2000, llevo tres viajes al Viejo Continente.

En esa ocasión, solo recorrí Polonia. Lo extra es haber estado un par de horas en los aeropuertos de Fiumicino en Roma a la ida, en Schiphol de Ámsterdam al regreso.

Me encantó todo lo que vi aterrizando en Schipol, provenientes de Israel.

Y aún no cuadramos para recorrer no solo la capital holandesa sino otros puntos turísticos de los Países Bajos.

En mi reflexión final, creo que a medida que viajamos más lugares surgen por conocer.

Me encantaría un viaje decir “solo Italia”. Y recorrerla durante un mes en auto de punta a punta.

También haría lo mismo visitando toda la campiña francesa, o un road trip por las rutas de Alemania, Austria y Suiza.

Uno siente que no alcanzan varias vidas para cumplir con todo.

Sueño con los viajes casi a diario, no solo durmiendo, sino despierta. En voz baja, pero también en voz alta, menciono destinos todo el tiempo.

Incluso en momentos difíciles, mi escape mental es pensar en viajar.

Leer de viajes, seguir a cuentas de Twitter e Instagram disfrutando diferentes destinos y obvio, sacando nuevas ideas para conocer.

Sigamos soñando con viajar e intentando, al menos, cumplir algún sueño viajero. Uno de ellos, lo cumplí en Salzburgo.

Y los recuerdos quedan para siempre, de esos momentos únicos.

Ustedes, ¿qué sueño viajero concretaron?

¡Los estaré leyendo!

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