Vivir en Nueva York, a 14 años de una experiencia única e inolvidable

Muchos soñamos con visitar Nueva York. En mi caso se concretó en 1999, aún era estudiante, aún era soltera, aún no habían caído las Torres Gemelas.

El incofundible Central Park en enero 2005 con uno de sus lagos congelados y llenos de nieve luego de una fuerte tormenta

Nunca imaginé ese fin de julio del 99’ cuando aterricé en JFK en el vuelo 1300 de Aerolíneas Argentinas, que cinco años más tarde estaría viviendo en pleno Manhattan junto a mi marido (lo conocí meses después de este primer viaje a la Gran Manzana)

La propuesta laboral

De su mano, por su traslado laboral,  vivimos varios meses en esta ciudad que lo tiene todo y es el ombligo del mundo.

Faltaba tan solo un mes y medio para casarnos cuando le ofrecen trasladarse por varios meses hasta por año por un proyecto laboral. En esos momentos, yo trabajaba en una editorial jurídica.

No olvidaré cuando me comentó del ofrecimiento laboral. Ni un minuto se me ocurrió decir que no, sabía que era una oportunidad única para su carrera lógicamente. Tan solo pensar en vivir un tiempo en Nueva York, recién casada, era definitivamente imperdible.

Alejarme de mis padres y hermano (soy muy unida), de la familia y amigos,  renunciar a mi trabajo era todo lo que cedía pero aún no teníamos 30 años, ¿cuándo puede volver a presentarse algo así?

En menos de una semana, él estaba en Nueva York  (hizo dos viajes, volviendo tan solo 15 días antes del casamiento). Esos 45 días entre la propuesta laboral y la mudanza fueron caóticos.

Por supuesto, yo ultimando detalles del casamiento, con los gestores por papeleos varios en la Embajada, ayudada por la empresa que lo trasladaba. Y obvio renuncié a mi trabajo.

Esta es la gran ventaja de ser “expat” (expatriados). Sí bien son muchos trámites para la visa de L1 es lógica la ayuda por parte de la empresa.

También debía dejar cerrado nuestro departamento en Belgrano, donde íbamos a empezar nuestra vida matrimonial. No nos íbamos “de por vida”, ni siquiera por varios años pero había que dejar todo en un estado “stand by”.

Un 5 de septiembre del 2004 empezaba esta aventura, una experiencia única e inolvidable.

Scan a la foto de rollo (que me mandaron mis abuelos a NY) tomada en Ezeiza antes del check in en American Airlines, donde dice 5-9-04

Ese domingo 5 de septiembre del 2004, con una semana de casados, la familia nos despedía en el Aeropuerto de Ezeiza.

El lunes 6 de septiembre arribamos a JFK en el clásico vuelo 954 de American Airlines. Para mí, no solo era regresar a Nueva York, ciudad que amaba, sino viajar por primera vez en Clase Ejecutiva.

De ese vuelo no tengo fotos, salimos sin cámara porque la idea era comprar la digital. Parece que hablo de la prehistoria pero las cámaras digitales eran toda una novedad!!

Llegamos el día del trabajador (en EEUU se celebra en septiembre). El movimiento en JFK usual como siempre, siendo fin de semana largo.

Desde el auto que nos trasladaba a “casa”, en Midtown, podíamos ver a la ciudad con poca gente, en una mañana de verano. Cuando estacionó en 305 West 50th Street, casi en la esquina de la Octava Avenida, no podía creerlo.

Nos esperaba el departamento 18 “F”. Desde el piso 18 disfrutaba las vistas al One Worldwide Plaza, un complejo de oficinas, a la Octava Avenida y sí asomaba la cabeza hacia un costado de mi ventana veía al Río Hudson.

Tormenta y nieve, a lo lejos el Río Hudson

Nuestro departamento era de dos ambientes, cómodo y amplio. Habitación enorme así como un generoso baño, el living comedor y la cocina americana.

Un domingo de septiembre 2004, a pocos días de la llegada a NYC

Todos los amenities de cocina, incluido el lavavajilla (un must en cualquier casa americana). El departamento incluía el servicio de limpieza una vez por semana (programado para los días viernes).

También contábamos con gimnasio (había que abonar una membresía, era realmente cara), laundry, una biblioteca muy completa y una linda terraza para sentarse a leer, relajarse en pleno Midtown.

El espacioso laundry.
Un parte de la enorme terraza, en ese caso hacia la Octava Avenida

El edificio ofrecía también 24-hour Valet Parking (pocos tienen auto en Manhattan pero el servicio lo brindan) y 24-hour Concierge.

Sala de lectura y TV….vean el televisor…parece la antiguedad!!!!!

Por sí les interesa alquilar temporariamente comparto el link del  Longacre House Apartments (https://www.equityapartments.com/new-york-city/midtown/longacre-house-apartments)

Longrace House Apartment, marzo 2017. Mi casa en West 50th Street esquina Octava Avenida.

¿Qué se hace apenas llegas a vivir a otro lugar?

Nosotros ir al supermercado. En el departamento nos habían dejado unos sobrecitos de té, café y azúcar más artículos de limpieza en miniatura pero había que llenar la heladera.

Nos acomodamos, no desarmé valijas en ese momento, pero sí revisar lo básico del departamento.

Además el Concierge nos había brindado algunas indicaciones básicas. También en el living nos esperaba un libro, tipo los de hotel, con el reglamento del edificio.

Justo abajo del edificio hay una farmacia Rite Aid (hoy sigue ahí), a una cuadra se encuentra el supermercado The Food Emporium.

Pero ese día en lugar de caminar por la Octava Avenida hacia la calle 47 donde se encuentra este excelente supermercado nos fuimos hacia el norte (como sí fuéramos al Central Park, a tan solo ocho cuadras de casa!!)

Encontramos otro buen supermercado como Gristedes en la esquina de la Octava y la calle 54, es decir, cuatro cuadras. Obvio mucho no podíamos cargar y tampoco en ese momento íbamos a pedir un delivery (creo que ni sabíamos sí contaban con el servicio).

Una porteña sintiéndose por un rato “una newyorker”

Al día siguiente mi marido arrancaba la oficina mientras yo mi vida de ama de casa… y de ¿newyorker?

De nuevo fui al supermercado. Y empecé a caminar por el barrio, buscando los locales que me servirían. Me metí en un cibercafé para chequear mis correos, porque obviamente aun no teníamos instalado Internet en casa.

Para los Millennials sonará raro pero el celular no tenía nuestros correos, no había siquiera Facebook!!!

El departamento tenía el servicio de cable de Time Warner, siendo la primera vez que vi la grilla de canales tal como la conocemos hoy.

Pero había que dar de alta Internet, básico para nuestra vida allá. Pocos días después teníamos una velocidad de Internet que al menos en las casas de Argentina en ese momento tampoco existía. Primer mundo, ¿no?

También debajo de casa había una tintorería (con entrada desde la calle 50, y con un corredor interno desde el edificio)

Mi marido de lunes a jueves vestía con traje, así que era primordial tener una buena tintorería. Los viernes ropa casual.

Todo eran nuevas experiencias!!

Comparto con ustedes un par de anécdotas que nos muestran un poco lo que es vivir en el extranjero aunque sea poco tiempo como nosotros. Imagino lo que debe ser irse “para siempre” del país (más allá de volver a visitar familia y amigos)

Anécdota número uno: indicaciones callejeras.

Mientras espero para cruzar la calle 50th con bolsas del supermercado The Food Emporium, un señor de mediana edad norteamericano con acento del sur de Estados Unidos (eso lo puedo reconocer) me pregunta por una dirección.

Con un par de meses ahí y sintiéndome toda una Carry Bradshaw argentina (no por los zapatos, sino por NYC) le indiqué como ir.

El señor deja que le explique y dice “de donde sos”. Obvio, nunca nos sacaremos el acento argentino, incluso viviendo años en EEUU.

Le comento que de Buenos Aires, Argentina. Me pregunta varias cosas del país y me dice “conoces más Manhattan que yo”. Ese día sentí la gloria, era una especie de newyorker!!!

Muchos norteamericanos van a Nueva York pocas veces, o quizá es su primera vez en la ciudad. Nosotros asumimos, desde Argentina, que cualquier norteamericano conoce Nueva York, pero no es así.

Anécdota número dos: tintorería

Les comenté que el edificio tiene una tintorería a la que podíamos acceder sin salir a la calle. En los días de frío extremo era una súper ventaja.

Obviamente la primera semana fui a dejar un traje y algunas camisas (el resto de la ropa usaba el completo laundry del edificio y algo planchaba). Me atiende una chica, me toma el pedido, no mucho más.

Volví la semana siguiente entonces es cuando la chica se atreve a preguntarme por mi acento. Le comento que soy de Buenos Aires….casi salta del otro lado del mostrador a abrazarme. Era de Montevideo, con una nostalgia tremenda por nuestros países tan hermanos. Por supuesto, que desde ese momento nuestras conversaciones eran en español.

Me contaba lo mucho que extrañaba a su familia, a Uruguay, a la comida, que llevaba varios años viviendo en Nueva York, pero siempre pensando en regresar.

Y eso pasa cuando se vive afuera. Se extraña, aunque muchos digan que no, se hagan los “superados”.

Y por más que un país te reciba con los brazos abiertos, e incluso uno se nacionalice y se sienta parte de éste, somos extranjeros viviendo en otro lugar. Más los argentinos, que a veces siento que somos un tango, siempre penando por lo que dejamos atrás.

En nuestro caso nos fuimos en condiciones excelentes, muy pocos privilegiados viajan a vivir a otro lugar no solo con trabajo sino con un departamento, pasajes para visitar familia.

Un domingo de enero por la mañana amanecimos con nieve. Así se veía luego de la limpieza matutina desde nuestro dpto del piso 18.

¿Por qué volvimos?

Muchos preguntan: ¿Por qué volvimos? Con la Argentina tan cíclica que cada tanto parece incendiarse,  hoy la inflación y el dólar desbocado, con los políticos de siempre……

En nuestro caso pesaba mucho la familia y amigos.

Al principio, una de las cosas más raras era que no me hablen español detrás mío mientras cambiaba por Manhattan. Al regresar a Buenos Aires, fue una de las primeras cosas que aprecié.

¿Estamos arrepentidos? No.

Y sí hay algún momento que añoramos vivir en Manhattan, seguimos pensando que hicimos lo correcto. Además somos muy privilegiados porque volvimos ya varias veces a nuestra segunda casa.

Un lugar que pasaba, porque está a pocas cuadras de casa, era al monumento a San Martin en pleno Central Park.

San Martín y su privilegiada locación en el Central Park.

Todas las mañana hacía mi caminata por el parque como ejercicio físico  y cuando elegía ese camino admiraba a nuestro héroe nacional

Algunos imperdibles de la ciudad (para que no sea solo un relato reflexivo)

Comparto post sobre mi barrio donde encontrarán varios interesantes lugares para visitar.

Highline Park http://www.thehighline.org

Circle Line, que se encuentra en la esquina de la 12th Avenida y la 42th Street. https://www.circleline.com/

Desde el barco del Circle Line, saliendo a pasear por Manhattan. Vista de Hell’s Kitchen y las torres de Time Warner en Columbus Circle

Intrepid Sea-Air-Space Museum https://www.intrepidmuseum.org/

Y obviamente subir a alguno de estos tres emblemáticos edificios.

Lo ideal es disfrutar de los tres miradores, pero sí por tema presupuestario se complica elijan uno.

Rockefeller Center >>Top of the Rock: https://www.topoftherocknyc.com/

One World Observatory https://oneworldobservatory.com/en-US

Vista desde el piso 102 en el One World Observatory hacia el Brooklyn Bridge con su característica forma y cercano el Williamsburg Bridge

Empire State Building  http://www.esbnyc.com/es

Links de utilidad 

http://www.keyfood.com/ (The Food Emporium, el más cercano a casa, buena calidad y variedad)

http://www.gristedessupermarkets.com/ (Gristedes)

https://eu.wholefoodsmarket.com/?destination=www.wholefoodsmarket.com%2F (Whole Food, visitaba el de Columbus Circle, productos orgánicos, excelente comida preparada, recomiendo especialmente su pollo al spiedo y pastelería)

http://www.mortonwilliams.com/ Lo usé mucho en mis últimas estadías en la ciudad porque lo tenía a tan solo dos cuadras del hotel (https://viajarsiempre.com/un-gran-hotel-para-tener-en-cuenta-residence-inn-new-york-manhattan-midtown-east/)

Debo decir que la farmacia Rite Aid debajo de casa me salvó varias veces. En pleno invierno, con las fuertes nevadas he comprado leche y algunos comestibles para no caminar siquiera una cuadra al The Food Emporium por alguna pavada.

Tanto The Whole Food como Morton Williams, ambos tienen excelente comida preparada, este tip es básico sí alquilan departamento o Airbnb.

Agradecimiento

Muchas gracias a todos los que días atrás cuando avisé que escribiría post de vivir afuera, comentaron sus experiencias en Twitter sobre lo que significa vivir en otro país.

Hall de Edificio – Árbol de Navidad
Además del árbol navideño, como para la misma época es Januca, colocan una Menorah en el edificio.

Y me despido con mi puente favorito del Central Park

El Puente Gapstow. al que siempre le saco fotos!!!

2 thoughts on “Vivir en Nueva York, a 14 años de una experiencia única e inolvidable

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